Quién me lo iba a decir.

Aún lo pienso y me hace gracia.
Puse un único cartel de "se busca actor/se busca actriz" en la puerta de un local donde ensaya la compañía de teatro del lugar. Esperaba respuesta, joder, alguno que otro tendría ganas de salir en un cortometraje. Más que nada por verse a si mismo en una pantalla.
Sin embargo, lo que ocurrió se me escapó de las manos. Yo pensaba ver los que se presentaban en mi casa y fiarme un poco de mi instinto. Eso antes de que alguien llamase representando a la compañía entera y citandome para éste viernes en su local para hacer el casting. Según me comentaron, más de 50 personas se habían interesado por el tema. Al principio me puse incluso nervioso pero luego pensé (coño, nerviosos los que se presenten. yo soy el que elige)
Ya con mi cabeza rebelde, que se pone a imaginar e inventar situaciones futuras, me puse a pensar lo que haría. Pensé en llevar mi camara. Intimidaré y veré la fotogenia de cada uno además de crearme un buen archivo para proyectos futuros. Me llevaré a mi amigo bala, que ande con los cables y demás, para que vean que yo no me mancho. (jajaja, qué ganas tengo) Y también me llevaré a algún colega que pase la treintena y que de una imagen de tipo serio y estresado: éste rezará de productor.
Menos mal que puse claramente en el cartel "sin remunerar".
No sé. Estoy contento... quizá alguno ya esté demasiado acostumbrado, pero yo acabo de empezar a caminar en este sendero. Cada día salto una piedra un poco más grande, y aunque aún ande por el felpudo, tengo que concienciarme para no acelerar el paso. Ya os comentaré qué tal fue la cosa.
Por otro lado estoy liado con el story. Al ser un corto de muchas tomas y rapido montaje me estoy dejando la vida con el boli. Pero extrañamente no me cansa. Extrañamente y por primera vez: confío en mí.




